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  • Artrosis (Parte 2)
  • 22/11/2021
  • Queremos compartir con ustedes la 2º parte de un articulo exclusivo para Laboratorio Proyar, redactado por el Dr. Jorge Alonso. Médico, MN 67.640, Director del posgrado de Fitomedicina de la U.B.A. y Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Fitomedicina.

     

    Artrosis (Parte 2) Ver Primera Parte

     

    Desde el punto de vista terapéutico la fitomedicina nos proporciona elementos muy útiles para combatir los síntomas capitales de los procesos artrósicos con menores efectos adversos que los antiinflamatorios de síntesis clásicos. Precisamente el primer producto empleado para el dolor (aspirina) fue obtenida hace más de 100 años de la ulmaria o el sauce, a través de la aislación del ácido salicílico. A continuación se mencionarán algunos de estos recursos herbales para el manejo de la artrosis:

    Insaponificables de Palta y Soja: Se trata de unas fracciones obtenidas del aceite de las semillas de ambos vegetales, lo cual fue un hallazgo de investigadores franceses. Estos insaponificables demostraron inhibir a un “enemigo” muy importante del hueso conocido como interleuquina 1 beta, el cual es responsable de la degradación de los cartílagos y la consiguiente desmineralización ósea. Se pudo observar por medio de ensayos clínicos que el consumo de este producto ayuda a detener el proceso degradativo, lo cual se puede observar a los 3-6 meses en las radiografías que se tomen de la zona afectada. Se suele vender en cápsulas y se toma una diaria (con las comidas) durante un periodo de 3 meses para luego hacer un descanso.

    Harpagofito: Se trata de una planta africana (Harpagophytum procumbens) conocida popularmente como garra del diablo). Diferentes etnias de ese continente empleaban su raíz para tratar el dolor articular. Los principios activos presentes en la raíz se conocen como iridoides y a ellos se debe sus cualidades antiinflamatorias, los que a través de distintos ensayos clínicos demostraron poseer una potencia similar a la de algunos antiinflamatorios clásicos. Si bien se trata de un producto natural, su mecanismo de acción guarda cierta relación con otras drogas de síntesis aunque en la práctica no se han observado mayores inconvenientes gástricos. Ello se explica porque las plantas presentan una serie de principios activos que balancean sus efectos útiles y adversos.

    En el caso puntual de la garra del diablo, la presencia de sustancias antioxidantes resguardaría al estómago de eventuales efectos adversos. Más allá de esto, se debe evaluar muy bien su prescripción frente a un cuadro de gastritis o úlceras gástricas en actividad. Esta hierba ha ganado el reconocimiento oficial en países como Alemania, Francia, Bélgica e Inglaterra, entre otros. En afecciones reumáticas ha dado buenos resultados en casos de artrosis y tendinitis. Se suele prescribir en comprimidos o  cápsulas (dos diarias) y también en tintura.

    Cúrcuma: El empleo del rizoma de cúrcuma (Curcuma domestica o Curcuma longa) se ha popularizado en la última década. Se trata de una planta con inmensas cualidades que exceden de la parte articular. La cúrcuma es un gran antioxidante, excelente hepatoprotector y gastroprotector, y coadyuvante en procesos oncológicos. El mecanismos de acción está ejercido por los curcuminoides del rizoma, los cuales demostraron actividad inhibitoria de una enzima (COX2) que evita la cascada inflamatoria, sin perjuicio de agredir el estómago (como hacen los clásicos antiinflamatorios). Esta inhibición selectiva COX2 la convierte en una de las principales opciones terapéuticas del reino vegetal. Para obtener una óptima eficacia, se le asocia el extracto de pimienta negra que permite mejorar muchísimo la biodisponibilidad de los curcuminoides. Se suele prescribir en cápsulas (dos diarias).

    Árnica: Nos referimos a la especie europea Arnica montana, la cual tiene una gran tradición de uso en ese continente. Se debe aplicar únicamente por vía externa (en cremas, geles) ya que sus principios activos (helenina, helenalina) pueden ser tóxicos para el corazón si se consumen por vía oral. La vía externa es TOTALMENTE SEGURA ya que los principios activos actúan únicamente en la región, sin pasar al resto del organismo. La única autorización de uso oral permitida es bajo la forma de preparación homeopática, en donde la planta es diluida totalmente, quedando exenta de toxicidad.

    Ortiga: De esta especie (Urtica dioica) se emplea la raíz, la cual presente principios activos antiinflamatorios muy importantes. En un ensayo clínico, se demostró que el consumo de extractos de ortiga pueden reducir al 50% la dosis de antiinflamatorios convencionales como el diclofenac (esto ayuda a reducir los efectos adversos de esa última droga). Los extractos de ortiga se suelen emplear también en patologías prostáticas y en alopecia (aquí en forma tópica). Se puede consumir en forma de cápsulas o tintura.

    Otras especies útiles: Como ya fuera señalado, el sauce (Salix alba) es el precursor de la aspirina. Al día de hoy se sigue empleando la corteza de sauce en problemas reumáticos con buenos resultados, pero sin afectar el estómago (como sí lo hace la aspirina, debido al agregado de un acetilo en su fabricación). Se puede consumir en forma de decocción, tintura o cápsulas.

    Una enzima muy interesante es la bromelaina presente en el ananá (en el “corazón” o centro de la rodaja comestible, así como en la cáscara y hojas). Presenta muy buen efecto antiinflamatorio, y a la vez, es muy buen digestivo. Se emplea en cápsulas.

    Por vía tópica funciona muy bien la capsaicina la cual está presente en el ají picante o chile (Capsicum anuum). Inhibe a la sustancia “P” que es un mediador químico que genera dolor. Se suele emplear como crema en muy bajas concentraciones (0,025-0,075%) para tratar dolor de tipo herpético (Herpes zoster) y neuropático. El hecho de darlo muy poco concentrado es para evitar ardor o quemaduras tras su aplicación. Existe una planta andina conocida como chuchuhuasi (Maytenus laevis) que es muy popular en Bolivia y Perú, y de excelente actividad antiinflamatoria. Se toma en tinturas y tisanas. Por último podemos mencionar el rizoma de jengibre (Zingiber officinalis) y la corteza de uña de gato (Uncaria tomentosa) las cuales han dado buenos resultados tanto en artrosis, como en artritis reumatoidea.

     

VADEMECUM / OTRAS DROGAS VEGETALES

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